¿Qué es la procesionaria?

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga de la familia de los lepidópteros que causa daños en pinos, encinas y otros árboles, además de ser peligrosa para las personas y animales por sus pelos urticantes. Estos pelos urticantes pueden ocasionar procesos de alergia en personas sensibles, irritaciones urticantes, daños epidérmicos y oculares y, en el peor de los casos, sucesos de shock anafiláctico (existen estimaciones de que el 1% de la población podría sufrir este último efecto). Del mismo modo, las labores de mantenimiento de nuestros montes se ven dificultadas y, por supuesto, en aquellos que tienen un uso recreativo, la procesionaria puede imponer un serio condicionante para su adecuado disfrute.

Estas orugas hacen sus nidos en la copa de los pinos y, cuando llega el buen tiempo, desciende hasta el suelo en busca de refugio. El aumento de las temperaturas está alterando este estado y ahora se detecta la presencia de estas orugas antes de lo habitual.

Se podrán identificar por su forma de desplazarse, siendo esta una fila de orugas que simulan una procesión, de ahí el nombre que recibe.

¿Cuál es el ciclo biológico de la oruga procesionaria?

La procesionaria pasa, durante su vida, por cuatro fases: huevo, oruga, crisálida (pupa) y mariposa. La mayor parte de su ciclo vital se presenta en forma de oruga. Es en esta fase cuando tienen lugar sus efectos indeseados.

El ciclo biológico de la procesionaria es variable de unos lugares a otros en función del clima. Aparte de las barreras físicas, el clima de la zona, especialmente las temperaturas alcanzadas, juega un papel fundamental en la distribución o presencia de la especie.

ciclo procesionaria

¿Qué daños provoca la procesionaria?

La oruga procesionara producen daños en los pinos en los que forman los nidos, puesto que se alimentan de estas hojas. En un insecto defoliador que afecta gravemente a los pinos (incluido el pino autóctono: Pinus halepensis), sobre todo si los ataques son muy intensos o reiterados en ejemplares debilitados.

Además, la oruga procesionaria está recubiera de pelos urticantes que pueden ocasionar procesos de alergia en personas sensibles, irritaciones urticantes, daños epidérmicos y oculares y, en el peor de los casos, sucesos de shock anafiláctico (existen estimaciones de que el 1% de la población podría sufrir este último efecto). Del mismo modo, las labores de mantenimiento de nuestros montes se ven dificultadas y, por supuesto, en aquellos que tienen un uso recreativo, la procesionaria puede imponer un serio condicionante para su adecuado disfrute.

Fila de orugas procesionarias subiendo por una paredPara las mascotas también supone un grave problema estos pelos urticantes. Además de irritaciones, la curiosidad de las mascotas hace que puedan acercarse demasiado por lo que las consecuencias a esta reacción son más graves. Si detecta que su mascota se acerca a estas orugas, acuda directamente al veterinario.

Tratamientos para el control de la procesionaria del pino

Tratamiento preventivo: este método se realiza sobre los meses de septiembre u octubre, cuando la procesionaria está en fase de huevo o de oruga inicial, ya que el objetivo es evitar que su ciclo biológico se desarrolle correctamente. Lo que se utiliza es el diflubenzuron, un inhibidor de la quitina que impide que el insecto segregue la proteina necesaria para cambiar su estado y seguir creciendo.

Tratamiento curativo: si el tratamiento anterior no se ha ejecutado a tiempo, las orugas procesionarias procederán a resguardarse en bolsones en la copa de los árboles en los que anidan, con el objetivo de protegerse del frío hasta que desciendan. En este estado se realiza un tratamiento curativo que consiste en la retirada de los bolsones de forma manual y la pulverización de insecticidas convencionales. Se debe efectuar durante los meses de invierno (diciembre en zonas cálidas y mediados de noviembre en zonas frías).

Tratamiento por endoterapia: este tipo de procedimiento se basa en inyecciones a baja presión de insecticida, que recorre el árbol a través de sus vasos basculares hasta llegar a las hojas que consumen las orugas posteriormente. Un método limpio y seguro medioambientalmente.