Estos insectos son artrópodos medianos que tienen un tamaño entre 3 y 8 mm, aunque pueden llegar a medir 1 cm después de alimentarse y llegar a estado adulto. Estas garrapatas pasan por cuatro fases, siendo estas: huevo, larva, ninfa y adulto.

  • Las garrapatas son artrópodos medianos, que suelen medir entre 3 y 8 mm, aunque pueden llegar hasta 1 cm tras alimentarse de sangre. Su ciclo de vida tiene cuatro fases: huevo, larva, ninfa y adulto.
  • Existen dos tipos: blandas y duras.
  • Dependiendo del tipo presentan más o menos estadíos de ninfa y para pasar de uno a otro, deben alimentarse de sangre.
  • Finalmente se desprenderá de su huésped bien cuando haya terminado de alimentarse (garrapatas blandas), bien cuando haya madurado su estado (garrapatas duras).

¿Qué enfermedades transmiten las garrapatas?

La mayoría de las garrapatas no transmiten enfermedades en sí, pero algunas pueden portar bacterias u otros organismos que pueden causar enfermedades como:

Fiebre botonosa o exantémica mediterránea

Esta dolemia también es conocida como tifus de la garrapata y es una enfermedad infecciosa aguda y zoonótica causada por la bacteria Rickettsia conorii, transmitida por la garrapata marrón del perro. Es común en muchos países de la cuenca del mediterráneo.

Los síntomas se empiezan a mostrar tras un período de incubación de 1 a 3 semanas, con escalofríos, fiebre alta, dolores articulares y musculares, dolor de cabeza y fotofobia. Asimismo, a los 3-5 días se producen lesiones cutáneas que aparecen en el lugar de la picadura de la garrapata o en otras zonas de la piel, siendo característicos en tronco y extremidades.

Enfermedad de Lyme

La borreliosis, más conocida como la enfermedad de Lyme, es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, transmitida por garrapatas. Esta enfermedad puede afectar a la piel, al sistema nervioso, corazón, articulaciones e incluso músculos. El grado de afectación depende de la especie de Borrelia que cause la infección.

El periodo de incubación oscila entre los 3 y los 32 días y el síntoma más común de infección es un área de enrojecimiento en la piel en expansión, conocida como aritema migratorio, que aparece en el sitio de la picadura de la garrapata algunos días después. Generalmente, esta erupción no produce picazón ni dolor. Otros síntomas puedes incluir fiebre, dolor de cabeza y casancio. Si no se trata, las consecuencias pueden incluir la capacidad de mover uno o ambos lados de la cara, dolores en las articulaciones, dolores de cabeza severos con rigidez en el cuello o palpitaciones del coración entre otros.

Debonel/Tibolaimagen de una garrapata en su estado de ninfa

La Debonel o Tibola es transmitida por garrapatas del género Dermacentor (con mayor actividad en los meses fríos) y por ello, a diferencia de las demás, el TIBOLA se produce principalmente de octubre a mayo. El periodo de incubación es entre 1 y 2 semanas.

Clínicamente se caracteriza por la presencia de una escara necrótica que afecta a la dermis y epidermis, normalmente situada en el cuero cabelludo, acompañada de linfadenopatías pronunciadas en la zona próxima a la picadura (en su mayoría región cervical y/u occipital). La mayor parte de las adenopatías son dolorosas. La mayoría de las escaras se producen en el cuero cabelludo. Otros síntomas que pueden aparecer son fiebre, cefalea, astenia.

Anaplasmosis humana

La Anaplasmosis Granulocítica Humana (HGA) (anteriormente denominada como Erliquiosis granulocítica humana, o HGE​) es una enfermedad infecciosa, causada por bacterias del género Anaplasma, particularmente por Anaplasma phagocytophilum, que es una bacteria intracelular obligada, trasmitida a los humanos por la picadura de al menos tres especies de garrapatas de los ciervos: Ixodes scapularis, Ixodes pacificus y Dermacentor variabilis. Estas especies también trasmiten la enfermedad de Lyme y la babesiosis, entre otras enfermedades.

La fiebre es el síntoma fundamental, aunque no aparece en todos los casos. Otros síntomas inespecíficos como mal estar general, mialgias, escalofríos o cefalea aparecen en algunos pacientes. Además pueden existir otras manifestaciones clínicas: respiratorias (tos), digestivas (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, anorexia) y neurológicas (meningitis). La presencia de exantema es muy rara. Las complicaciones son poco frecuentes, pero se han descrito casos de coagulación intravascular diseminada, dificultad respiratoria y neuropatía periférica entre otras.

Babesiosis

La Babesiosis se trata de una infección muy poco frecuente en España a consecuencia de picaduras de garrapatas. Tiene un periodo de incubación de una a tres semanas y el espectro clínico varía de infección asintomática hasta anemia hemolítica con fracaso multiorgánico. Los pacientes sintomáticos pueden presentan clínica seudogripal, trombocitopenia, hiperbilirrubinemia conjugada, hepatoesplenomegalia e ictericia. En inmunodeprimidos la enfermedad puede ser refractaria. La tasa de mortalidad está en torno al 40% en estos casos.

Tularemia

Es una zoonosis producida por Francisella Tularensis. Tiene una distribución mundial, principalmente en el hemisferio norte, aunque existe una importante variación dentro de cada país entre distintas regiones.

El principal mecanismo de transmisión de la tularemia es mediante el contacto con animales infectados, incluyendo la ingesta de carne contaminada. También puede suceder por la ingesta de agua contaminada, inhalación de partículas infecciosas o picadura de artrópodos (garrapatas, mosquitos, tábanos y otros insectos). Se considera que las garrapatas son un reservorio importante de la enfermedad, aunque la infección en humanos por este mecanismo es poco frecuente. Aunque pueden infectarse garrapatas de diferentes especies, Dermacentor marginatus es la más frecuente, de modo que los casos serán más frecuentes de octubre a mayo.

La clínica varía en función del mecanismo de adquisición. En casos de infección por picadura de garrapata la manifestación más frecuente será la aparición de una úlcera cutánea con o sin linfadenopatía regional.

imagen de una garrapata adultaFiebre Hemorrágica Crimea-Congo (FHCC)

Se trata de la enfermedad viral transmitida por garrapatas al humano más ampliamente distribuida en el mundo. Está causada por un Nairovirus de la familia Bunyaviridae y se transmite por la picadura de una garrapata del genero Hyalomma infectada (principal vía de contagio), por contacto con la sangre o tejidos de animales infectados o contacto con fluidos o secreciones de pacientes infectados.

La enfermedad por FHCC es endémica en muchas regiones de África, Asia, Oriente Medio. En Europa se considera endémica en la región de los Balcanes, Rusia y antiguas republicas exsoviética. Turquía es uno de los países más afectados. En España en 2010 se identificó por primera vez la presencia del virus en garrapatas obtenidas de ciervos en Extremadura. Posteriormente se ha identificado el virus en garrapatas procedentes de animales silvestres en Extremadura (2010-2014). En agosto 2016 se describieron los dos primeros casos de infección en humanos en España: el primer caso fatal, infectado por picadura de garrapata y el otro secundario, por infección nosocomial durante la atención hospitalaria al primero. En ese momento se comenzó un muestreo de garrapatas en España, con duración septiembre 2016 a febrero 2017, analizándose la posible presencia de FHCC en 9.500 garrapatas y encontrándose la presencia del virus en algunas de ellas (la mayoría H. lusitanum) recogidas en Castilla-la Mancha, Castilla y León, Extremadura y Madrid. Sin embargo, actualmente se considera que el riesgo de infección por FHCC en España es bajo.

El periodo de incubación es de 1-13 días. El espectro clínico varía desde infecciones paucisintomáticas hasta infecciones graves y muerte. La clínica principal es la fiebre elevada, cefalea, mialgias, dolor abdominal, nauseas, vómitos, diarrea o hemorragias.

Encefalitis centroeuropea

Es una infección vírica que se transmite por la picadura de garrapatas y que puede afectar al sistema nervioso central. Los síntomas, en un principio, son similares a los de la gripe, pudiendo evolucionar a parálisis, y en ocasiones dejar secuelas permanentes o dar lugar al fallecimiento.

¿Qué síntomas producen las picaduras de garrapatas?

 Si detectamos la picadura de una garrapata, tenemos que estar atentos a posibles síntomas que serán señal de la transmisión de alguna de las enfermedades que anteriormente que hemos descrito. Los más comunes son fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores articulares y musculares.

Ciclo vital de las garrapatas

Huevos: los huevos de las garrapatas eclosionan en dos semanas si las condiciones de humedad y temperatura son las adecuadas. Dependiendo de la especie de la garrapata, esta puede llegar a poner hasta 1000 huevos.

Larvas: en cuanto la larva sale del huevo empieza a buscar alimento, por lo que se sube rápidamente a un huésped del que obtiene el alimento a través de su sangre. Tras unos días en este primer huésped, la garrapata baja al ambiente para seguir su desarrollo a ninfa. En el estado de larva pueden estar hasta 8 meses sin alimentarse.

Ninfas: una vez que muda a ninfa, el siguiente objetivo es buscar otro huésped del que seguir alimentándose. Al igual que en el estado anterior, pasado un tiempo, la ninfa baja del huésped para volver a mudar, esta vez a adulto. Las ninfas pueden seguir vivas tras 19 meses sin alimetarse. 

Adultos: en esta etapa, la garrapata adulta busca a otro huésped del que seguir nutriéndose, por unas tres semanas, hasta que baje para poner huevos en el medio ambiente. Al igual que las ningas, la garrapata adulta puede vivir hasta 19 meses sin alimentarse.

 ciclo vital o biológico de las garrapatas

¿Cómo retirar una garrapata?

Cuando se advierte de la presencia de alguna garrapata, esta se debe retirar lo antes posible, sin embargo, tampoco es conveniente precipitarse. En la retirada se debe evitar que el parásito expulse sus peligrosos jugos bacterianos al torrente sanguíneo del huésped, por lo que hay que usar una técnica de retirada eficaz y segura. La forma correcta de retirarla es usando unas pinzas, preferiblemente con la punta estrecha y curvada, e intentaremos sujetar la garrapata lo más cerca posible de la piel del hospedador, para atrapar la zona bucal y no apretar el cuerpo de la garrapata. La extracción deberá ser lenta, pero continua, hasta que se consiga separar a la garrapata de la piel.

Se deben desterrar métodos tradicionales como el uso de alcohol, petróleo, esmalte de uñas, vaselina u otros productos que impidan a la garrapata respirar y aceleren la regurgitación de la sangre que precisamente tratamos de evitar. Cortar las garrapatas tampoco es una opción, como tampoco tirar de ella con los propios dedos que aplastarían el cuerpo de la garrapata.