Las altas temperaturas, copiosas lluvias y la falta de mantenimiento de segundas residencias -debido al confinamiento por el coronavirus- de esta primavera han constituido el perfecto cóctel molotov que ha impulsado la vertiginosa proliferación de mosquito tigre este verano. Es un hecho: el Aedes albopictus está invadiendo España. Sólo en el primer semestre de 2020 esta plaga ha aumentado un 70% con respecto al año anterior, según datos del proyecto Mosquito Alert con el que colabora ANECPLA.

Estamos enfocados en mantener las medidas de seguridad necesarias contra el coronavirus (desinfecciones, distancia de seguridad, lavado de manos…), sin embargo, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) recomienda no descuidar uno de los habituales riesgos asociados a la temporada estival: las chinches.

Los mosquitos son los responsables del contagio de algunas enfermedades como es el caso del dengue o la fiebre amarilla, aunque en el caso del coronavirus, la ciencia no ha encontrado evidencias sobre que los mosquitos puedan ser transmisores del virus.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha hecho hincapié en que la legionelosis es enfermedad respiratoria que puede llegar a ser fatal en determinados casos y puesto que sus síntomas son similares a los del Coronavirus, puede ser diagnosticada de forma errónea como positivo en COVID-19.  

Según el documento redactado por el Ministerio de Sanidad respecto a la apertura de piscinas, la desinfección de superficies se tendrá que llevar a cabo para evitar, en la medida de lo posible, la propagación del Covid-19.