El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró el pasado lunes que la probabilidad de que nuevos virus animales den el salto a los seres humanos va en aumento debido a la industrialización y a la reducción de los espacios salvajes a consecuencia del incremento de la actividad humana.

En el segundo de estos factores juega un papel fundamental el control de plagas. Un aspecto clave que, tal y como recuerda la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), Milagros Fernández de Lezeta, “no podemos dejar de lado si queremos minimizar los riesgos de que nuevas zoonosis lleguen a nuestras vidas, incluso en forma de pandemias como la que estamos viviendo actualmente con el COVID-19”.

“Salvando las distancias”, explica Fernández de Lezeta, “ya que en ese caso la transmisión de persona a persona no tenía lugar a través de las partículas de la saliva, un prólogo de la situación actual lo vivimos en el año 2016 con el virus Zika. Un virus que saltó a los humanos a través de la picadura de los mosquitos del género Aedes, especialmente el Aedes aegypti”.

Las vías de transmisión de un patógeno de un animal a un ser humano son principalmente cuatro: por contacto directo (con mucosas, heces, orina, etc. del animal infectado), por contacto indirecto (con hábitats, materiales…), por transmisión alimentaria (al ingerir alimentos contaminados) y a través de vectores. Sobre esta última vía, ANECPLA insiste en que tenemos margen de mejora y la capacidad de contener en cierta medida el riesgo existente “llevando a cabo políticas activas de prevención en este ámbito y ejecutando planes de control de plagas efectivos”, tal y como declara Fernández de Lezeta.

El control de plagas, fundamental para evitar la zoonosis

Las principales zoonosis existentes en la actualidad a nivel mundial, tanto por su elevada incidencia como por su nivel de gravedad, suman alrededor de una veintena. Aproximadamente la mitad de ellas son transmitidas de animales a humanos a través de vectores como los mosquitos (malaria, fiebre amarilla…), cucarachas (salmonelosis), ratas (leptospirosis), flebótomos (leishmaniasis), garrapata (enfermedad de Lyme, fiebre botonosa del Mediterráneo, erliquiosis…), etc.

Por ello, desde ANECPLA hacen un llamamiento a prestar especial atención al control de plagas, un ámbito sobre el que resulta de vital importancia trabajar a nivel global. “Por ejemplo, las principales enfermedades que están poniendo en riesgo a la población del continente americano son vectoriales”, explica la directora general de la Asociación. “Tal es el caso del Dengue, la malaria, el mal de Chagas, la Leishmaniasis, el Chikungunya o el virus del Nilo Occidental, entre otras”. De esta última, se diagnosticaron precisamente hace escasos días varios casos en Andalucía, de los que han fallecido hasta el momento un total de hasta seis personas en nuestro país. “Si algo nos ha grabado a fuego la actual pandemia por coronavirus”, determina Monge, “y que ya veníamos intuyendo con casos precedentes, es que este tipo de amenazas sobre la salud es imperativo abordarlas a nivel global desde un enfoque multisectorial en el que el control de plagas juega un papel fundamental”.